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Sin calma no hay boda

Historias

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar

Hay casas lindas por sí mismas. Y después están esas casas que, apenas entrás, se sienten un hogar. Y esta es la de Clari.

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 1

Diseñadora y creadora de Calmazus, Clari entiende los espacios de una manera muy parecida a como entiende el diseño: prestando atención a los detalles, buscando equilibrio y, sobre todo, dejando que la personalidad sea protagonista.

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 2
La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 3

Su casa es una combinación de lo moderno y lo antiguo. De piezas elegidas con intención y objetos que cuentan historias. De líneas contemporáneas que conviven con elementos que tienen pasado.

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 4

Pero hay algo que atraviesa todo el espacio: la sensación de hogar. “Es una casa vivida, donde convive lo moderno con lo antiguo. Como diseñadora me gustan los detalles y la sensación de hogar.”

Y quizás ahí está la clave. Clari no arma espacios para que simplemente se vean bien. Los arma para vivirlos.

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 5

Una casa que habla de quien la habita

Cuando alguien tiene una mirada estética tan desarrollada, podría resultar fácil caer en una casa demasiado perfecta. Sin embargo, la de Clari tiene justamente lo contrario: personalidad.

Hay objetos, texturas, recuerdos y pequeños detalles que hacen que el espacio se sienta propio.

Porque decorar, para ella, no parece ser seguir una tendencia sino encontrar una manera de mostrar quién es a través de lo que la rodea.

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Lo moderno aporta actualidad. Lo antiguo aporta historia. Y entre ambos aparece algo mucho más interesante: una casa que no busca pertenecer a una época determinada, sino a una persona.

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 8

El detalle como forma de expresión

Ser diseñadora también significa mirar de otra manera. Ver una textura que quizás otro no registra. Encontrar belleza en una combinación inesperada. Entender que una lámpara, una silla, un cuadro o incluso un objeto cotidiano pueden cambiar completamente la sensación de un ambiente.

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En la casa de Clari, los detalles no parecen estar puestos simplemente para decorar. Tienen intención. Y eso hace que cada rincón tenga algo para descubrir. No es una casa que grita diseño. Es una casa donde el diseño aparece de manera natural.

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De casa a hogar

Hay una diferencia enorme entre tener una casa y construir un hogar. Una casa puede estar perfectamente decorada. Un hogar, en cambio, tiene memoria. Tiene lugares donde pasan cosas (y personitas en este caso). Objetos que se conservan aunque quizás ya no sean tendencia. Fotos. Recuerdos. Rutinas. Marido e Hijos.

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Y en Clari hay una conexión muy fuerte con esa idea de hogar. Quizás porque ser madre ocupa un lugar muy profundo en su identidad y en su manera de vincularse con el mundo. Hay algo muy arraigado en ella en torno a cuidar, contener y crear espacios donde otros puedan sentirse cómodos. Su casa parece ser una extensión de eso. Un lugar donde la estética importa, sí, pero donde sentirse bien importa todavía más.

Lo imperfectamente perfecto

Lo más interesante de una casa vivida es justamente que no necesita ser perfecta. Una manta sobre un sillón. Un objeto fuera de lugar. Una mesa que acaba de ser usada. Una colección de cosas que fueron apareciendo con el tiempo.

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Son esas pequeñas imperfecciones las que hacen que un espacio deje de parecer una foto y empiece a sentirse como una vida. Y quizás esa sea también una de las formas más auténticas de entender el diseño:no crear escenarios, sino crear lugares donde la vida pueda suceder.

La casa de Clari tiene esa cualidad.

Es moderna sin ser fría.
Es antigua sin sentirse pasada de moda.
Es estética sin perder calidez.
Y, sobre todo, tiene algo que ninguna tendencia puede comprar:

tiene identidad.

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Porque al final, un hogar no se construye solamente con muebles y objetos.

Se construye con las cosas que elegimos conservar, con las personas que lo habitan y con todos esos pequeños detalles que, juntos, terminan contando quiénes somos.

La casa de Clari, la diseñadora de Calma: cuando una casa se convierte en hogar, foto 21

Y la casa de Clari cuenta exactamente eso.

Una diseñadora que convirtió su sensibilidad estética en una forma de habitar.

Escrito por: Vero Bronzini

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